Patrimonio Natural Mundial y banco de genes biológicos
El Monte Fanjing se encuentra en Tongren, provincia de Guizhou, es el pico principal de la cordillera de Wuling y alcanza una altitud máxima de 2572 metros; es además uno de los primeros lugares del sur de China que emergieron del mar para convertirse en tierra firme, y en su cima se conservan hasta hoy maravillas geológicas primigenias. Es una de las zonas con mayor biodiversidad de la misma latitud del planeta, conocida como «banco de genes de recursos biológicos», y en 2018 fue inscrito en la Lista del Patrimonio Natural Mundial. Alberga un ecosistema de bosque primario bien conservado en esa franja latitudinal, con extensiones notables de bosque de davidias, y es el único hábitat del mono dorado de Guizhou.
Desde el bosque perennifolio de hoja ancha al pie de la montaña hasta el bosque caducifolio de hoja ancha en las zonas altas, el gradiente vertical de vegetación es evidente; entre las plantas protegidas a nivel nacional figuran las davidias. En cuanto a la fauna, el mono dorado de Guizhou es conocido como «el espíritu del Monte Fanjing», con una población escasa que se distribuye únicamente en la zona del Monte Fanjing de la cordillera de Wuling; también hay especies protegidas a nivel nacional como el macaco de Assam, el macaco Rhesus, el leopardo nublado, el almizclero, el ciervo de copete, el pangolín, el pato mandarín, el faisán de Temminck y la salamandra gigante. La abundante niebla y las precipitaciones relativamente generosas han creado paisajes únicos de mar de nubes y aureolas; desde la antigüedad se habla de diez maravillas: rocas extrañas, árboles singulares, aureolas, mar de nubes, cascadas de nubes, manantiales maravillosos, aves raras, bestias insólitas, paisajes nevados y la escalera celestial.
Lugar de culto de Maitreya y patrimonio cultural de antiguos templos
El Monte Fanjing es desde la antigüedad una montaña budista famosa, considerada lugar de culto del bodhisattva Maitreya. Los antiguos templos, salas e inscripciones rupestres, tras el paso de los años, se conjugan con la escarpada orografía y forman un paisaje religioso y cultural único. Sobre la Cumbre Dorada de la Nube Roja se alzan salas separadas unidas por un puente, el punto más alto para subir a rendir culto; las inscripciones rupestres y estelas registran la evolución histórica y el contexto cultural de esta montaña famosa.
Para subir y rendir culto conviene ir temprano más que tarde, combinando el teleférico con la caminata; al entrar en los templos, respeta sus normas, viste con decoro, guarda silencio y respeta las actividades religiosas; antes de fotografiar salas e imágenes, atiende a los avisos del lugar, ya que en algunas zonas puede no estar permitido; no trepes sobre los bienes culturales ni grabes inscripciones, y protejamos juntos este patrimonio cultural que ha resistido el paso del tiempo.
Turismo cívico, protección compartida
El patrimonio necesita protección compartida. Durante la visita, camina por los senderos abiertos, no pises la vegetación ni entres en zonas no abiertas; no arranques flores ni plantas, no caves plantas, no molestes ni alimentes a la fauna silvestre; llévate la basura montaña abajo o deposítala en los contenedores de reciclaje, no la tires ni la entierres en el lugar; no introduzcas fuentes de fuego en el bosque y cuida la seguridad contra incendios forestales; reduce los productos de un solo uso y los residuos de envases. Con tus acciones, haz que este patrimonio natural y cultural perdure.
- Caminar por los senderos abiertos, sin pisar la vegetación
- No arrancar flores ni plantas, no molestar a la fauna silvestre
- Llevarse la basura montaña abajo o depositarla separada
- No introducir fuentes de fuego en el bosque, cuidar la seguridad contra incendios